«SITUACIÓN CRÍTICA» EN GRAN SOL PORQUE MARCHAN LOS PATRONES Y FALTA LA MERLUZA

Mandos españoles prefieren sueldos libres de impuestos, y la flota pesca menos

A los tripulantes de los casi noventa barcos de bandera española que quedan en Gran Sol les sale a cuenta enrolarse en buques con pabellón francés o británico porque, faenando en los mismos caladeros y haciendo el mismo trabajo, cobran sueldos libres de impuestos: solo tributan a partir de 60.100 euros. A esos incentivos fiscales, que España no aplica, atribuyen siete organizaciones de armadores la marcha de patrones y jefes de máquinas, una «situación crítica» que obliga a amarrar pesqueros. Además, cuando las cuotas ya no son un problema para parte de esa flota, la escasez de merluza se agudiza y, a tres meses del final del 2021, solo han pescado poco más de la mitad de las 30.000 toneladas del cupo nacional.

Preocupados por un «contexto tan complejo y crítico», los propietarios de gransoleros españoles apelan al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para diseñar una estrategia conjunta que contribuya a «superar los actuales retos».

La merluza es la especie objetivo de dos de cada tres pesqueros españoles en los caladeros comunitarios conocidos genéricamente como Gran Sol, aunque también abarcan parte del golfo de Vizcaya y del canal de la Mancha. A la escasez de principios de la década pasada le siguieron años de abundancia en el 2016 y el 2017. Con datos de descargas y las últimas evaluaciones científicas disponibles, a mediados de cada año se perfilan las cuotas del siguiente. Que en ese intervalo el estado de los recursos puede cambiar lo prueba la constante caída de capturas desde el 2019, agravada en este 2021, confirman armadores de palangreros y de volanteros españoles.

Como la UE apenas ha variado las posibilidades de pescar merluza, barcos con bandera de otros países comunitarios, casi todos de capital español, se han incorporado a esa pesquería. Sabiendo que los especialistas en esta especie mandan buques españoles, procuran ficharlos. Y lo consiguen, sobre todo porque en esas naciones incentivan a sus gentes del mar librando de impuestos los primeros 60.100 euros de sus sueldos.

Como si se mordiese la cola, esa merluza que abunda más en las cuotas de papel que en los caladeros, priva de mandos a la flota española porque atrae a barcos de otros países, pero, como no la hay, todos capturan e ingresan menos. Complicado problema que los armadores españoles intentarán resolver hablando con Pesca.

La bacaladilla, para compensar la falta de cupos de otras especies, no para los congeladores

Otro de los temas que la flota nacional de Gran Sol quiere debatir con Pesca ya ha sido oficialmente recurrido por cuatro organizaciones gallegas de armadores y una vasca. Impugnaron el reparto del cupo español de bacaladilla al considerar que el ministerio, «de espaldas al sector», decidió dedicar «al intercambio con otros países» el 77 % de las 38.726 toneladas, «sin otorgar a los barcos de altura y gran altura cuota suficiente para que puedan beneficiarse del mecanismo de flexibilidad» que les permite usarla para compensar la falta de cuotas de otras especies.

Consideran «llamativo» que el Estado le asigne «mayor cantidad de bacaladilla a buques congeladores para el desarrollo de nuevas pesquerías, teniendo en cuenta únicamente sus demandas». Concretan más cuando emplazan a Pesca a prohibir a flotas distintas a la de Gran Sol «operar artes demersales» en las aguas donde faenan ellos.

 

 La Voz de Galicia – Somos Mar

Fotografía: Pepa Losada