Se ganó una batalla, pero no la guerra. La pesca de bajura puede respirar, pero…
Celeiro se asocia con irlandeses para pescar lirio en aguas internacionales
Crea una empresa gallega que prevé rentabilizar cuotas y fortalecer a su flota
Pintado de azul y blanco, llamará la atención cuando este domingo entre en la ría de Vivero con sus 65 metros de eslora para atracar en lo que será su puerto base, Celeiro. Es el buque insignia de una nueva iniciativa disruptiva de Puerto de Celeiro, los pioneros que hace 30 años introdujeron criterios empresariales en la lonja que gestionaba la cofradía, los que invirtieron millones en comprar derechos de pesca en Gran Sol para su flota, los que por las 87 vedas de la Comisión Europea a las artes en contacto con el fondo hicieron de tripas corazón y reconvirtieron la mayoría de sus pincheiros en volanteros, los que se adentraron en la comercialización y envasan su emblemática merluza fresca en raciones listas para cocinar… Vuelven a romper moldes con una iniciativa inédita en una organización de productores con la que lideran una empresa que prevé rentabilizar cuotas españolas que no se capturan y fortalecer a su flota y al propio puerto, en Viveiro, en A Mariña lucense.
A los barcos españoles siempre les sobra lirio. De los cerca de 50 millones de kilos que tiene este año, han descargado menos de una tercera parte, según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. De ahí la propuesta de Celeiro para sacarle partido a esta cuota nacional desarrollando una pesquería experimental que a la flota irlandesa le genera más de nueve millones de euros anuales. No han trascendido cifras de la inversión en este consorcio internacional.
Puerto de Celeiro ha ido acumulando capacidad de pesca —que aún se mide en toneladas de registro bruto y potencia motriz— con las bajas de buques asociados y de otros adquiridos para reforzar las posibilidades de capturas de su producto estrella, la merluza de Gran Sol. Esta capacidad ahora no utilizada hace posible incorporar a la flota española el buque que prevé comenzar a faenar el próximo año, el otro pilar de la empresa conjunta constituida en lo que en el argot económico se conoce con el anglicismo joint venture.
Entre Celeiro y Killybegs
Mimbres esenciales que tras intensas negociaciones a múltiples bandas han permitido crear Antarctic Celeiro, una empresa conjunta con domicilio social en Celeiro (Viveiro) formada por Puerto de Celeiro, a través de Cel Éire Fishing Trust, y por la irlandesa Antarctic Charter Company. Se asocian para capturar bacaladilla en aguas internacionales del Atlántico noroeste con un arrastrero equipado con la última tecnología, el Challenge, construido en España en el 2004, ahora de Fraserburgh (Escocia) y pabellón británico. Enarbolará bandera española y tendrá base en Celeiro, centro de operaciones de un navío de gran altura que descargará en Killybegs, al noroeste de Irlanda. Desde ahí se distribuirá el lirio, destinado al mercado internacional del congelado y de la elaboración de harinas.
En principio faenará entre seis y ocho meses al año, con una decena de tripulantes, añaden fuentes de Puerto de Celeiro. Por lo novedoso que resulta, por lo que significa como reacción ante los vaivenes del sector y por las expectativas de negocio que genera, suscita interés en otras organizaciones de la pesca española
Reinvertir en el puerto
De los ingresos que genere, la parte que le corresponde a Puerto de Celeiro se reinvertirá en apuntalar la actividad de sus barcos, de la lonja y del resto de instalaciones de una sociedad que trata de atender las necesidades de sus armadores asociados. Incluida una de las más perentorias, la falta de mandos, cargos para los que promocionan a tripulantes con el ciclo de formación profesional que imparte el IES de Viveiro María Sarmiento con apoyo del sector pesquero.


