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Ciencia y flota aclaran en Bruselas por qué el pincho no es arte de fondo
El proyecto técnico Ispamer 2023-25 analizó la interacción con los hábitats marinos del palangre conocido como piedra-bola, que se utiliza en la pesca de la merluza
n el 2022, la Comisión Europea prohibió la pesca con artes de fondo entre los 400 y los 800 metros en 87 zonas del Atlántico. Y entre los aparejos vetados se incluyó al pincho porque no se hizo un análisis diferenciado del impacto de cada arte y porque, además, se le denominaba palangre de fondo. Erróneamente, como explicarán el próximo miércoles científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y de la Organización de Productores Pesqueros (OPP) de Burela —que en su día demandó a la Comisión— en el marco de un evento organizado por la citada entidad y las patronales Cepesca y Europêche en la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo.
En esa sesión se presentarán los resultados del proyecto técnico Ispamer 2023-25, dirigido por el IEO-CSIC para analizar la interacción con los hábitats marinos del palangre conocido como piedra-bola, que es el que se utiliza en la pesca de la merluza del pincho.
El encuentro, al que también asistirán la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, y la conselleira de Mar, Marta Villaverde, reunirá a representantes del sector pesquero, de la comunidad científica y de las instituciones europeas para «acercar las evidencias científicas del proyecto al debate europeo y analizar la posible convivencia de una actividad pesquera sostenible y la conservación del medio marino», según explica la OPP Burela en un comunicado.
Esas evidencias son las obtenidas en el marco de Ispamer, lanzado con un doble objetivo: caracterizar y definir técnicamente cómo funciona el palangre “piedra-bola” y analizar su posible impacto sobre los fondos marinos. Durante 3 años se fueron recabando datos en 55 mareas a bordo y 770 días de pesca, la mayoría realizados en zonas abiertas a la práctica, pero sobre las que hay una propuesta de cierre por parte de la Comisión. Y de los resultados, la OPP Burela resalta «que el 90,9 % de las capturas son de merluza, especie demersal objetivo de la pesquería, con un volumen mínimo de descartes, de solo un 0,7 %, que en su mayoría son ejemplares que llegan a los barcos depredados por otras especies».
Pero quizás lo más importante es que el estudio realizado por flota e IEO demuestra que el pincho es un palangre semipelágico, «mal considerado» como arte de fondo: «La ciencia corrobora los argumentos del sector y propone la compatibilidad del palangre piedra-bola y los fondos marinos», resaltan los productores de Burela.
REPERCUSIONES ECONÓMICAS
De su mano irá la demostración de que el reglamento comunitario por el que se vedaron 87 áreas del Atlántico situadas en el cantil de cuatro países está teniendo un impacto muy grave sobre los pincheiros, tanto en el plano económicos como en el social y en el ambiental, de modo que la subsistencia en estas condiciones no es viable.
En resumen, que el proyecto científico ha demostrado que el impacto en el lecho marino de este tipo de palangre, demersal que no de fondo, es mínimo y, por tanto, podría faenar sin dañar las esponjas o corales marinos que hay o quizá haya en esas 87 áreas de veda. Y también que esa exclusión está poniendo en peligro el futuro de la flota. Por eso Cepesca, Europêche y la OPP Burela «urgen una modificación de la norma comunitaria» para excluir al palangre piedra-bola dirigido a la merluza de las vedas de fondo.


