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Celeiro alerta de la inacción de Europa ante un cambio geopolítico, climático y alimentario

La flota clama por una revisión de la PPC, pide menos trabas, financiación y garantías en la apertura de las XXX Jornadas Técnicas de Pesca de Celeiro

Celeiro alerta de la inacción de Europa en un mundo que afronta un profundo cambio geopolítico, climático y alimentario

El “miedo” de los científicos ante el calentamiento global y su impacto en la pesca; la necesidad de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo; la colaboración entre ciencia y flota para acabar con la pesca accidental; y el poder del “dato”, otros de los temas a debate en gran foro pesquero del sector.

Todas las cartas sobre la mesa y el cartel de “completo” en el salón de actos de la Cofradía de Pescadores Santiago Apóstol de Celeiro, en Viveiro. Tras la apertura institucional, el arranque de las Jornadas Técnicas de la Pesca de Celeiro fue directo al grano. En el primero de sus tres días de debate, el encuentro abordó la profunda transformación a la que se está enfrentando el sector pesquero desde múltiples frentes, mientras se reclamó de manera reiterada, y una vez más, un giro en las políticas pesqueras que permita a la pesca adaptarse a esta nueva realidad y a la que está por venir.

El impacto del cambio climático en la distribución de las especies; el papel estratégico de la alimentación en un contexto de reconfiguración geopolítica global; la competencia por el espacio marítimo ante la llegada de la eólica marina; los cambios en los patrones de consumo; el potencial del “dato”, multiplicado por la inteligencia artificial, en la actividad pesquera; la falta de relevo generacional o la imposibilidad de afrontar la descarbonización de la flota sin una financiación adecuada fueron algunos de los temas abordados en la apertura de este encuentro, que una vez más ha constatado su poder de convocatoria al reunir en Celeiro –y a través de la pantalla, vía streaming– a numerosos representantes de la flota, organizaciones pesqueras, cofradías, lonjas, organismos científicos, administraciones y empresas vinculadas a la pesca. Este año, además, el encuentro cuenta con el aliciente de celebrar su 30.º aniversario.

De manera transversal a todos los temas abordados, la negativa reiterada de la Comisión a activar una reforma de la PPC y el rechazo a la Visión 2040 recientemente presentada fueron dos de los temas clave de la jornada y constituyeron el foco del análisis de los representantes del sector que formaron parte del panel: Juan Martín Fragueiro, gerente de Opromar y Anacef, y Julio Morón, presidente de Cepesca y gerente de Opagac. Ambos coincidieron en el diagnóstico: la Política Pesquera Común necesita una reforma profunda, Bruselas no está respondiendo a las necesidades reales de la flota y el sector necesita menos trabas y más apoyo para garantizar su futuro.

Juan Martín, quien hizo un repaso histórico de la evolución de las diferentes políticas pesqueras y resumió el balance negativo que arrojó la evaluación de la PPC de 2013, se mostró muy crítico con Bruselas por su intención de mantener la actual norma hasta al menos 2040, según sugiere el nuevo documento estratégico de la Comisión para la pesca y la acuicultura. Hasta entonces habrán pasado 27 años desde la última reforma. “No podemos esperar de la forma en que están evolucionando todos los acontecimientos y el escenario geopolítico que tenemos en el mundo”, dijo. El gerente de Opromar fue especialmente duro con la obligación de desembarque, cuya aplicación considera fallida después de más de una década; advirtió de la insuficiencia de los fondos previstos para el periodo 2028-2034 y de las dificultades para acceder a las ayudas existentes, que se mantienen en la propuesta de simplificación del FEMPA planteada por la Comisión; y alertó de la pérdida de prioridad de los acuerdos pesqueros con terceros países, mencionando de manera expresa la incertidumbre sobre el futuro de la flota europea en Mauritania tras el 15 de noviembre, una problemática que afecta de lleno a buques de Opromar. “Lo que estamos observando y viviendo estos días es que los acuerdos de pesca, bajo mi punto de vista, han dejado de ser una prioridad para la Unión Europea”.

“Lo que estamos observando y viviendo estos días es que los acuerdos de pesca, bajo mi punto de vista, han dejado de ser una prioridad para la Unión Europea”, dijo Juan Martín.

Julio Morón, presidente de Cepesca y gerente de Opagac, elevó el tono de los reproches a la Comisión, a la que acusó de ejercer una “burocracia absolutista” por su negativa a impulsar una reforma de la Política Pesquera Común (PPC), a pesar de las peticiones del Parlamento Europeo, el Consejo y el sector.

Morón atribuyó directamente esa negativa a Charlina Vitcheva, la directora general de Asuntos Marítimos y Pesca (DG Mare). “No se puede entender que el comisario de Pesca venga con muy buenas palabras, pero no pueda poner a gente de su confianza para hacer lo que él está predicando”, dijo Morón con respecto a la falta de progresos en las promesas realizadas por el comisario de Océanos y Pesca, Costas Kadis, desde su llegada. El presidente de Cepesca también cree que la Visión 2040 se queda corta para dar respuesta a todos los problemas de la pesca y señaló el peso que han adquirido las ONG en Bruselas frente a la escasa influencia del sector en Europa. “La pesca en Europa no importa. Somos, ¿cómo decirlo?, prescindibles”, lamentó. Al respecto, Morón también hizo autocrítica y reconoció que la falta de unidad en el sector y los desencuentros entre organizaciones han contribuido a debilitar su capacidad de defensa común en favor de intereses particulares. “Estamos peleando nuestras guerras y cada uno estamos tirando por un lado”, advirtió Julio Morón, que hizo un llamamiento a la unidad de acción del sector frente a retos globales que van más allá de lo que sucede en Europa: el BBNJ y su objetivo de proteger el 30 % de las aguas de alta mar en 2030, así como la competencia de las grandes potencias, como China, que se está posicionando en caladeros y países en vías de desarrollo a través de grandes inversiones. “O nos unimos o nos pasan por encima”, apuntó.

“La pesca en Europa no importa. Somos, ¿cómo decirlo?, prescindibles”, lamentó Julio Morón.

La geopolítica y el acceso a las materias primas alimentarias como factor estratégico de las potencias fueron algunos de los temas abordados por Rogelio Pozo, CEO del centro tecnológico AZTI, quien ofreció otra de las intervenciones destacadas de la jornada. Pozo advirtió en Celeiro de que el sector pesquero se enfrenta a una transformación profunda en un escenario mundial marcado por el crecimiento demográfico, el aumento de la demanda de proteínas y la competencia internacional por el acceso a los recursos alimentarios. Así, apuntó que, si bien la atención geopolítica actual se centra en la energía, “la gran guerra que hay de fondo es la alimentación”. “Y no nos estamos enterando”, indicó, apuntando que la alimentación se está convirtiendo en uno de los grandes terrenos de disputa entre las potencias.

“La gran guerra que hay de fondo es la alimentación”, señaló Rogelio Pozo, de Azti.

Más allá de la geopolítica alimentaria, el representante de AZTI también abordó los retos y oportunidades a los que se enfrenta la pesca como actividad productiva. Así, señaló que, si bien la producción de pesca extractiva ha alcanzado su techo y es la acuicultura la que plantea más oportunidades de crecimiento, la pesca salvaje cuenta con ventajas estratégicas: no necesita piensos ni agua dulce para producir proteína en un mundo que afrontará una presión creciente sobre la tierra agrícola y los recursos naturales. “¿Podemos aprovechar esa oportunidad? Sí, pero tenemos que garantizar el suministro sostenible de productos pesqueros”, dijo.

En este sentido, el responsable de AZTI apuntó que una de las estrategias debe ser generar más valor sin incrementar las capturas. Para ello, defendió el aprovechamiento integral del pescado, la valorización de subproductos y la innovación. Pozo también puso el foco en los cambios en los hábitos de consumo. Así, indicó que, pese al aumento de la población y de la demanda global de alimentos, el pescado está perdiendo peso relativo frente a otras proteínas animales debido al cambio de hábitos alimentarios, la falta de tiempo para cocinar y el crecimiento de los productos preparados. Frente a ello, instó al sector a estudiar mejor al consumidor y adaptar su oferta, tomando como ejemplo la estrategia comercial del salmón noruego, al tiempo que apeló a la cooperación entre los distintos eslabones del sector, la ciencia y la Administración para compartir información, estudiar mercados, desarrollar nuevos productos y defender posiciones comunes. “¿Por qué no crear una mesa atlántica o algo similar, que fomente esa colaboración y permita responder a todas las necesidades del sector?”, planteó.

Sobre consumo, cambio de hábitos y tendencias emergentes en alimentación profundizó Rosario Pedrosa, gerente del Área de Estrategia Comercial y Marketing de AECOC, quien centró su intervención en el concepto de “foodvenience”, que combina alimentación y conveniencia en respuesta a la demanda creciente de soluciones prácticas, accesibles y adaptadas a los nuevos hábitos de consumo. “No se trata únicamente de ofrecer un producto alimentario. Se trata de pensar cómo podemos facilitar su consumo en diferentes momentos del día”, dijo.

Pedrosa explicó que los cambios demográficos y sociales están transformando la manera de comprar, cocinar y comer. Crecen los hogares pequeños y sénior y la multiculturalidad de las sociedades —la población migrante trae consigo otros hábitos de consumo—, mientras disminuye el tiempo disponible para cocinar. Además, el consumidor ya no organiza su alimentación exclusivamente en torno a los canales tradicionales, sino que opta por la “hibridación” a la hora de decidir qué, cuándo, dónde y cómo come, recurriendo indistintamente a la distribución, la restauración y la venta online.

La representante de AECOC señaló el importante incremento de los productos elaborados, de entre un 10 % y un 12 %, frente al crecimiento aproximado del 4 % previsto para el conjunto del gran consumo al cierre del año, y apuntó que el sector cuenta con importantes oportunidades en cuanto a la adaptación de los formatos, las presentaciones y la preparación de los productos. Su consejo: “El consumidor debe estar en el punto de partida. Tenemos que tener muy presentes cuáles son sus necesidades y cómo están evolucionando”.

LA CIENCIA, MUY PRESENTE

La ciencia también tuvo una voz destacada a lo largo de la jornada. Hubo mensajes preocupantes sobre el “miedo” que están empezando a manifestar los científicos ante el futuro climático del planeta; se analizaron proyectos de mitigación de capturas accidentales y se abordó el potencial del “dato” en la pesca.

Rafael Sardá Borroy, investigador científico del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), lanzó una seria advertencia sobre el impacto del cambio climático en el futuro de la pesca y la necesidad de que el sector se prepare para una transformación profunda de los ecosistemas marinos. “Si el sector no está organizado. Si no anticipa lo que puede venirle, puede haber problemas mucho más serios de los que tienen ahora”, dijo Sardá, quien consideró que el cambio climático es el mayor desafío al que se enfrenta el sector y reclamó anticipación, planificación y cooperación para afrontar sus consecuencias. “La palabra es miedo. Eso nos pone en un escenario de caos”, advirtió. El segundo reto que identificó el investigador fue el despliegue de la eólica marina en España. Sardá se mostró muy crítico con el proceso llevado a cabo hasta la fecha. “Si hay algo que se ha hecho mal en el Estado español en los últimos años, es el desembarco de la eólica marina”, dijo respecto a la falta de una evaluación estratégica ambiental y de consenso con las comunidades afectadas.

“Si el sector no está organizado. Si no anticipa lo que puede venirle, puede haber problemas mucho más serios de los que tienen ahora”, dijo Rafael Sardá

Xoán Inacio Amoedo Lueiro (Cetmar) e Iago Izquierdo Ferreiro (IEO-CSIC) analizaron en Celeiro el problema de las capturas accidentales de especies marinas protegidas en el Cantábrico-Noroeste y el golfo de Vizcaya y los avances de los proyectos “Reduce” y LIFE Cibbrina para desarrollar medidas de mitigación. Ambos coincidieron en destacar que la colaboración entre científicos y pescadores es clave para encontrar soluciones eficaces, viables y adaptadas a la realidad de las flotas.

Amoedo presentó el proyecto “Reduce”, coordinado por la Universidad de Barcelona y desarrollado en una extensa área del Atlántico centro-oriental, desde la península ibérica hasta Angola, con once socios de cinco países. Su objetivo es mejorar el conocimiento científico sobre las capturas accidentales, identificar las especies y pesquerías más afectadas, localizar las zonas y épocas de mayor riesgo y desarrollar sistemas de monitorización electrónica. “Obviamente, el pescador no quiere tener otras capturas que no sean las especies objetivo de su actividad comercial. No es el culpable, pero el problema existe y es necesario abordarlo”.

“Obviamente, el pescador no quiere tener otras capturas que no sean las especies objetivo de su actividad comercial. No es el culpable, pero el problema existe y es necesario abordarlo”.

Iago Izquierdo, por su parte, profundizó en los primeros resultados del proyecto LIFE Cibbrina, en el que participan trece países y que abarca el Atlántico nororiental, el Báltico y el Mediterráneo. En su intervención, expuso los progresos que se están registrando en el uso de dispositivos acústicos disuasorios, conocidos como pingers, en colaboración con embarcaciones de enmalle de Galicia, Cantabria y el Mediterráneo. Los investigadores han probado cinco modelos de dispositivos, cuatro comerciales y uno experimental desarrollado por la empresa gallega Dimaco. Los primeros resultados son positivos. En 207 días efectivos de embarque, con 589 lances, no se registró ninguna captura accidental de cetáceos. Con todo, el investigador del IEO subrayó que este balance no permite todavía determinar la eficacia de los dispositivos. Para ello, es necesario analizar los registros acústicos obtenidos por los hidrófonos para saber hasta qué punto los delfines y marsopas se acercan al arte.

Estanis Mugerza Gojenola, de AZTI, abordó en otra de las ponencias el potencial de la digitalización y la inteligencia artificial para mejorar la gestión pesquera, insistiendo en que el objetivo no debe ser recopilar más datos, sino convertirlos en información útil para tomar mejores decisiones. “Todo empieza en el dato”, dijo. “El mejor resultado de la digitalización no será disponer de más datos, que eso sí que lo vamos a tener, sino que esos datos nos sirvan para mejorar nuestras decisiones”, apuntó.

“El mejor resultado de la digitalización no será disponer de más datos, que eso sí que lo vamos a tener, sino que esos datos nos sirvan para mejorar nuestras decisiones”, apuntó Estanis Mugerza Gojenola, de AZTI

En la jornada inaugural del encuentro pesquero en Celeiro también intervino Sergio Couto González, investigador de la Universidad de Granada, quien reivindicó el papel de las cofradías y las comunidades pesqueras en la conservación del medio marino y presentó el registro internacional ICCA, vinculado a Naciones Unidas, como una herramienta para reconocer su contribución ambiental, social y económica y reforzar su participación en las decisiones que afectan a sus territorios. Además, Martín Aranda Azabache, otro de los investigadores de AZTI invitados, analizó los avances y las limitaciones del principio de regionalización de la Política Pesquera Común (PPC), que ha permitido una mayor participación del sector en la elaboración de medidas de gestión, por ejemplo, a través de los consejos consultivos, pero sin garantizar una influencia real en las decisiones de Bruselas. Así, advirtió de la falta de transparencia, los plazos insuficientes para formular propuestas y la escasa rendición de cuentas de la Comisión sobre las recomendaciones recibidas. “Lo que necesitamos no es necesariamente ir a más regionalización, sino una regionalización más clara, estable y transparente”, apuntó.

Por último, y desde el ámbito de la empresa, Carmelo Zabala, director general de Nautical (Grupo Arbulu), puso el foco en las oportunidades laborales que abre la transformación tecnológica del sector marítimo y en la necesidad de formar profesionales especializados en electrónica, conectividad y nuevas tecnologías. En este sentido, Zabala presentó la Arbulu Academy, el programa de formación impulsado por el grupo junto al Instituto Marítimo Español, dirigido especialmente a jóvenes titulados en Formación Profesional. La iniciativa, que alcanza su tercera edición, busca atraer talento hacia un sector con una creciente demanda de perfiles técnicos y numerosas salidas profesionales. “Por mucha inteligencia artificial y conectividad que incorporemos, siguen haciendo falta personas que sean capaces de convertir todas esas posibilidades tecnológicas en una realidad”, dijo con respecto a la necesidad de formar a los jóvenes en el uso de nuevas tecnologías que ya son una realidad en el sector marítimo y están a años luz de los programas formativos oficiales.

DÍA 2: EÓLICA, DESCARBONIZACIÓN, RELEVO, COMPETITIVIDAD Y COMERCIALIZACIÓN

Las XXX Jornadas Técnicas de la Pesca de Celeiro continuarán el viernes radiografiando los grandes desafíos que marcarán el futuro del sector pesquero, desde la convivencia de la pesca con la eólica marina y sus impactos económicos y sociales hasta la transición energética y la descarbonización de la flota sin comprometer su rentabilidad. El relevo generacional, la competitividad de la pesca europea frente a la creciente dependencia de las importaciones, la resiliencia ante el cambio climático y la gobernanza de los océanos serán otros de los ejes del debate, junto con el papel de las comunidades costeras en el desarrollo de la economía azul. También se abordarán cuestiones vinculadas a la Política Pesquera Común, como la relación entre ciencia y flota, las exigencias del reglamento de control y los retos comerciales de la flota palangrera.

Industrias Pesqueras

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