LA PESCA ES PARTE DEL ADN DE LA VOZ DE GALICIA

  • Xosé Luis Vilela, director de La Voz de Galicia, recogió el premio a Santiago Rey Fernández-Latorre en Celeiro, en las jornadas de difusión del sector pesquero

El presidente de La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández Latorre, me envía en su nombre para que les haga llegar todo su afecto y todo su reconocimiento por este homenaje que le ha llenado de orgullo.

Lamentablemente, una indisposición le ha impedido desplazarse hoy aquí, pero lo primero que me ha encomendado es que les diga a todos ustedes que es aquí, en A Mariña, en Celeiro, donde hoy tiene su corazón.

Yo se lo puedo garantizar, porque fui testigo de su reacción emocionada cuando tuvo conocimiento de la distinción que le hacen. Se emocionó porque este homenaje procede de las gentes del mar, de los armadores y los pescadores, que son la esencia de Galicia.

Yo, que también soy hijo del mar, sé lo que significa para él y para La Voz de Galicia. Tan importante es para nosotros lo que hacen ustedes que nuestro periódico es el único de los muchos que conocemos que tiene una sección diaria de Marítima. Y que todos recordamos desde siempre.

Recuerdo muy bien cuando era un niño y las primeras páginas se tenían que llenar con noticias de internacional, que nada más darle la vuelta y llegar a la página 2, allí aparecía la sección Galicia Marítima.

Como periodista en ciernes, en mis primeros años de oficio cubrí durante algunos veranos las ausencias del titular, López de Alba, que seguro que algunos de ustedes recuerdan, recorriendo la Comandancia, el puesto de prácticos y la lonja de A Coruña en busca de todas las novedades que llegaban del mar.

Y luego, durante algunos años, tuve entre mis responsabilidades la propia sección de Marítima, que me hizo crecer en conocimiento y aprecio aprendiendo de colaboradores expertos y pioneros, como Domingo Quiroga.

Recuerdo también el empeño de mi director de entonces por que no dejase sin publicar ni una sola lonja con todas sus cotizaciones, ni un solo anuncio de llegada a puerto de los buques pesqueros, ni un solo aviso a navegantes, que antes eran tan habituales y tan necesarios.

Hoy, la tecnología lo ha transformado todo y ya no es preciso que las páginas del periódico sean tan minuciosas en aquellas informaciones, porque, afortunadamente, todos disponemos de esa información en tiempo real, e incluso podemos seguir la ruta de nuestros barcos sentados delante del ordenador.

Pero no ha dejado de ser necesaria, sino al contrario, toda la información sobre los proyectos, los problemas y los esfuerzos de las gentes del mar. Yo diría que más que nunca, porque, como periodistas comprometidos con nuestro país, tenemos que hacer valer la importancia de la pesca. En primer lugar, ante los propios gallegos, pero también en muchos otros lugares, entre los que no quiero olvidarme los despachos de la Xunta, los del Gobierno central y los de la Unión Europea en Bruselas. Nos consta y nos enorgullece el seguimiento que se hace a La Voz de Galicia en todos ellos, como ahora mismo en que estamos empeñados en transmitir las posiciones del sector en el momento en que se discuten las cuotas de pesca. Si hasta nos quieren dejar sin sardina.

Aunque esto no me ha encargado mi Presidente que se lo diga a ustedes, tengo que comentarles que este empeño por hacer vivo y presente continuamente el sector de la pesca es un pilar fundamental en la línea editorial que él impulsa. Es su prioridad desde siempre, desde sus más de cincuenta años al frente de La Voz de Galicia.

Yo lo supe muy bien cuando tuve la responsabilidad de coordinar la sección de Marítima, y desde luego, ahora desde la dirección de periódico. Ustedes también lo saben, porque si repasan cualquiera de los artículos que Santiago Rey Fernández-Latorre ha publicado y recogido en su libro Yo protesto; si repasan también todos sus discursos -incluido el que dio hace dos días-, comprobarán que la preocupación por la pesca está siempre presente en ellos. Es parte de nuestro ADN.

La Voz de Galicia lo viene haciendo desde el mismo día de su fundación, hace 135 años. Su primer editorial, publicado el 4 de enero de 1882, que parece escrito esta misma mañana, fija con toda claridad cuál es la razón por la que nace el diario: defender los grandes y nobles y desdeñados intereses de Galicia.

Y, evidentemente, cita la pesca como lo que era entonces y es hoy y seguirá siendo en el futuro: un pilar básico de nuestra economía. Desde luego. Y de nuestra profesionalidad.

Yo, que soy de Muxía, he dicho en alguna ocasión que todo lo que es verdaderamente importante para la vida, para desarrollar una personalidad sana, valiosa y solidaria, lo aprendí allí, en Muxía, entre la gente del mar, antes de los seis años.

Allí supe que hombres y mujeres son iguales, porque veía cómo trabajaban los hombres y cómo trabajaban las mujeres. Y ellas no solo en las labores menos penosas, como me enseñó mi tía Vidá, aquélla intrépida percebeira.

Allí aprendí también que todos los seres humanos somos iguales, que tenemos las mismas ansias, los mismos problemas y las mismas aspiraciones, porque son los marineros los que conocen desde siempre otras culturas, los que han compartido toda su vida camarote y cubierta con compañeros de todas las razas. Porque lanzan las mismas redes y sufren las mismas penurias.

Y aprendí también qué significa exactamente la palabra esfuerzo. Veía salir a mi padre y a mi hermano a luchar con el mar de la Costa da Morte, con el del Cantábrico, aquí al lado mismo, a las millas que hiciese falta, y vi desde muy pequeño la alegría de la buena marea y la desolación de las malas.

Y desde luego, aprendí la fortaleza de carácter de la gente marinera. Mi hermano, que era mayor que yo, me enseñó una de las frases que para mí son inmortales, y que aplico con mucha frecuencia cuando vienen las dificultades: «Un mariñeiro nunca se queixa do estado do mar»..

Mi hermano era mayor que yo, me llevaba ocho años, pero luego yo lo adelanté, porque él se quedó en los 22, perdido en medio del Atlántico.

(…) Con la ayuda de nuestros compañeros Miguel Sande, delegado en A Mariña, y de Salvador Serantes, uno de nuestros grandes expertos en el mundo del mar, nuestro Presidente preparaba unas notas para fundamentar las palabras que hoy quería pronunciar aquí.

Sabía de la importancia que tiene en la economía del mar de Galicia la lonja de Celeiro. Sabía que el mar aporta a la de Viveiro más del 10% de su producto interior bruto, y que uno de cada diez euros de lo que facturan las lonjas gallegas procede de aquí, donde se mueve la mitad de los 106 millones de euros que facturó el año pasado la empresa de armadores que la gestiona.

Tenía muy en cuenta la importancia de sus filiales, tanto las creadas para cubrir las necesidades de los socios como las dedicadas a la diversificación de la actividad.

Valoraba con satisfacción que pese a las agudas crisis que está padeciendo la pesca, Puerto de Celeiro cerró el año pasado con un beneficio antes de impuestos de 5,3 millones de euros. Y que ahora los accionistas son los propietarios de medio centenar de embarcaciones que faenan en los caladeros españoles, en el comunitario del Gran Sol y en otros del Pacífico y del Índico.

Y destacaba que Puerto de Celeiro, con su presidente José Novo y su director general Sergio Blas a la cabeza, sostiene alrededor de 630 empleos directos y otros 1.800 inducidos.

Ya a principios de los años 80 se hablaba en las páginas de La Voz de Galicia del «complejo industrial del puerto de Celeiro», que no era otro que la lonja que empezaba a comercializar la producción de la flota local. Hoy es la cuarta de Galicia, con más de 53 millones de euros de facturación en primera venta y más de 16.500 toneladas de pescado.

Estas cifras no son fruto de un milagro, sino el resultado de un proyecto que ha ido cuajando hasta ser hoy uno de los signos distintivos de la calidad de Galicia.

Puerto de Celeiro tiene en la merluza del pincho del Gran Sol su producto estrella, que le da casi el 80% de sus ingresos. Sus barcos -otra lección- salen al mar con el palangre de fondo, a pescar con anzuelo, una de las artes más selectivas, porque los armadores saben que para vivir de la pesca hay que cuidar el medio marino y procurar que su actividad sea medioambiental, económica y socialmente sostenible. Así es apreciada y distinguida su pesca con sellos como el de Galicia Calidade, o la certificación Friend of the Sea.

Pero, en fin: de calidad y de futuro sostenible en la pesca han hablado mucho ustedes en estas jornadas. Yo, en nombre de mi Presidente, quiero decirles que La Voz de Galicia les escucha y difunde sus ideas. Y defenderá siempre los legítimos intereses de la pesca como lo que son: grandes y nobles intereses de Galicia. Desde luego, recordando de nuevo nuestro primer editorial, nos esforzaremos y nos empeñaremos en que no sean desdeñados.

Santiago Rey Fernández-Latorre les agradece con toda emoción, con toda alegría y con todo el reconocimiento la distinción que le hacen. Y les transmite que el empeño de su vida es hacer honor a nuestro título: ser La Voz de Galicia. Y decir Galicia aquí es decir A Mariña. Es decir Celeiro.

Muchas gracias en su nombre y en el mío.

Xosé Luis Vilela Conde. Director de La Voz de Galicia.

La Voz de Galicia

 La Voz de Galicia – A MARIÑA

Fotografía: Xaime Ramallal